Hablamos con la doctora Vanesa Pytel sobre Neurología y técnicas no invasivas de neuromodulación utilizadas para la estimulación del cerebro y de otros componentes del sistema nervioso.
¿Qué es y qué trata la Neurología?
Esta es una gran pregunta que creo que todos los neurólogos deberíamos repasar cada día. ¿Qué estudiamos? ¿para qué estamos? ¿cómo podemos ayudar a resolver más incógnitas?
Si vamos al diccionario, podríamos definir a la Neurología como la especialidad médica que estudia el sistema nervioso (central, periférico, autonómico) y muscular en estado normal y patológico. En la práctica, la Neurología abarca un conjunto de enfermedades que afectan a gran número de personas de diferentes edades.
Las enfermedades estudiadas por esta especialidad son muchas y muy diversas. Podemos comenzar por las más frecuentes y conocidas, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia frontotemporal, la demencia vascular, el ictus, la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la esclerosis múltiple, la migraña y el traumatismo craneoencefálico. Sin embargo, existen muchas otras, algunas de ellas menos conocidas pero no por ello menos importantes, como la esclerosis lateral amiotrófica, las distrofias musculares, las neuropatías o las miopatías.
Todas estas enfermedades tienen un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes y de su entorno más cercano, sean familiares o cuidadores. La Neurología, como ciencia, permite un enfoque integral de estas enfermedades, ya sea desde el punto de vista asistencial, de investigación o de formación, siempre con el objetivo de alcanzar el mejor tratamiento posible para cada paciente y ayudarlo a conseguir una mejor calidad de vida.
Doctora Vanesa Pytel
¿Qué técnicas no invasivas de neuromodulación se utilizan actualmente para la estimulación del cerebro y de otros componentes del sistema nervioso?
La estimulación cerebral transcraneal incluye un grupo de técnicas innovadoras que permiten la modulación del sistema nervioso central (cerebro y medula espinal), y periférico (nervios y músculos).
De manera sencilla y muy simplificada, para comprender como funcionan estas técnicas podemos decir que el cerebro humano está formado por neuronas que se comunican entre sí formando redes, que permiten asegurar la funcionalidad del sistema. Sin embargo, debido al gran número de estímulos y demandas que recibimos, el cerebro tiene la necesidad de cambiar continuamente para adaptarse a esos estímulos y dar respuesta a las necesidades. Y os preguntaréis como hace esto el cerebro y la respuesta es modificando esas conexiones (conectividad funcional), que a su vez puede producir cambios estructurales más estables.
Ahora bien, entendiendo esto, lo que intentamos con las técnicas de neuromodulación no invasiva es en primer lugar comprender los mecanismos que se producen en el cerebro cuando hay una enfermedad o una lesión para modularlos, modificarlos, potenciando algunos de ellos e inhibiendo otros, a fin de ayudar al cerebro y sus redes a adaptarse a la nueva situación de cada individuo.
De lo explicado previamente se desprende un concepto que me gustaría dejar claro; si bien muchas veces se utiliza el término “estimulación” cerebral no invasiva, lo que hacen estas técnicas es modular, es decir, modificar la actividad del sistema nervioso estimulando (potenciando) pero también inhibiendo distintos mecanismos.
Doctora Vanesa Pytel
Dentro de una amplia gama de dispositivos neuromoduladores no invasivos utilizados en patologías neurológicas y/o psiquiátricas, se incluyen la terapia electroconvulsiva (TEC), la estimulación eléctrica transcraneal (TES), la estimulación magnética transcraneal (TMS), la estimulación magnética estática, la estimulación transcraneal con corriente directa (tDCS), la estimulación transcraneal con corriente alterna (tACS), el ultrasonido focalizado (FUS), entre las más conocidas.
Más adelante en este espacio, iremos hablando de cada una de ellas con mayor detenimiento. Como dije anteriormente, el potencial de estas técnicas es apasionante.
¿Cómo crees que la estimulación del cerebro de forma no invasiva puede aplicarse en Neurología?
Creo que gracias a sus mecanismos de acción, estas técnicas tienen un gran potencial en el campo de la Neurología y pueden impactar de forma sustancial en la calidad de vida de gran número de pacientes.
Muchos estudios ya han evidenciado su posible utilidad para el tratamiento de diferentes enfermedades neurológicas y la discapacidad asociada a estas patologías. La mayoría de las enfermedades neurológicas y sus secuelas son de evolución crónica, es decir, de larga duración, y muchas carecen de un tratamiento específico que logre modificar la forma en que avanza la enfermedad o las manifestaciones que estas ocasionan. Esto, sumado al gran impacto en la calidad de vida y al gran costo sociosanitario que tienen estas enfermedades, pone en evidencia la necesidad de implementar nuevas técnicas no invasivas que nos permitan actuar directamente sobre el cerebro aplicando los conocimientos que fuimos adquiriendo sobre los mecanismos que ocasionan estas enfermedades.
El conocimiento sobre la utilización de técnicas de neuromodulación no invasiva ha avanzado mucho en los últimos años. Como ya comenté previamente, son técnicas que nos permiten comprender mejor como se modifica el cerebro frente a las nuevas circunstancias particulares de cada individuo y aplicar el conocimiento adquirido para modificar estos mecanismos, potenciándolos o inhibiéndolos con el objetivo de promover resultados deseables personalizados a cada caso particular.
Por lo tanto, estas técnicas abren un campo de aplicación con gran interés para los profesionales que trabajamos con pacientes con enfermedades neurológicas.
Doctora Vanesa Pytel
Voy a daros un ejemplo para que veáis con mayor claridad lo que os comenté en los párrafos previos. Supongamos que tenemos un paciente con un ictus isquémico. El ictus isquémico es causado por un coágulo que bloquea o tapa un vaso sanguíneo en el cerebro. Esto evita que la sangre fluya y las células del cerebro comienzan a morir, produciéndose una lesión que genera un déficit (como pérdida de fuerza o dificultad en el lenguaje, por ejemplo). Esto genera una serie de alteraciones en las conexiones de las neuronas para adaptarse a esta nueva situación.
Conociendo cuáles son estos cambios y los tiempos en los que suceden, podemos estimular o inhibir mediante técnicas de neuromodulación no invasiva, como la TMS o la tDCS, distintas áreas cerebrales para ayudar a guiar estos procesos y favorecer la adaptación del cerebro a la nueva condición, optimizando el resultado final y mejorando la situación particular del paciente.
¿La estimulación transcraneal no invasiva permite modificar o complementar el tratamiento actual de determinadas patologías?
Efectivamente, la utilización combinada de diferentes técnicas clínicas de Fisioterapia, Logopedia, neuropsicológicas, farmacológicas y neuromoduladoras, como la TMS o la tDCS, arrojaron mejores resultados en el tratamiento de muchas enfermedades neurológicas que lo alcanzado por cada una de ellas por separado.
Esto es muy alentador para muchos pacientes ya que permiten ajustar dosis de tratamiento, reducir efectos adversos, y obtener mayores beneficios terapeúticos.
Doctora Vanesa Pytel
Como mencioné previamente, las técnicas de estimulación transcraneal no invasiva proporcionan una visión de la fisiología del sistema nervioso y nos permiten actuar no solo sobre las regiones específicamente estimuladas, sino también en regiones cerebrales más profundas, más lejanas al estímulo, mediante la modulación de la actividad de redes neuronales.
Estas características, por tanto, tienen un gran potencial de aplicación con distintos fines diagnósticos y terapéuticos. Inicialmente la aplicación de estas técnicas fue más desarrollada en el campo de la Psiquiatría, con patologías como la depresión.
Sin embargo, su aplicación en el campo de la Neurorrehabilitación y el tratamiento de patologías neurológicas ha avanzado mucho en los últimos años.
De cara a la implementación de estas técnicas en el tratamiento de los pacientes, es necesario utilizar todas las herramientas posibles al alcance del especialista para personalizar y optimizar el protocolo a utilizar (neuroimágenes, como la resonancia magnética o la tomografía por emisión de positrones y técnicas neurofisiológicas, como el electroencefalograma), lo que permitirá obtener mejores resultados y ajustar el tratamiento a las necesidades de cada paciente.